Crónica de la segunda y última jornada

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Una tarde más y con el título Bravura, casta y poder, se celebró la segunda conferencia-coloquio programada por la Asociación Taurina Villalbilla Cañí.

En esta ocasión estaba anunciado D. Gregorio Quintas, representante de la ganadería de Hermanos Quintas, y D. Carlos Aragón, propietario de la de Flor de Jara. No pudo acudir a la cita D. Carlos Aragón Cancela y compartió la mesa D. José Manuel Quintas. Presentó y moderó el coloquio el escritor y comentarista taurino D. Julián Agulla que comenzó por dar las gracias a todos los asistentes “sin público no hay festejo ni tampoco actos como este”.

Don Gregorio Quintas disertó sobre los principios de su ganadería, con origen de la colmenareña de Martínez, un encaste del que queda muy poquito en el campo bravo; de las casi cuatrocientas vacas de vientre que llegaron a tener de esta procedencia, les quedan unas ciento diez que conservan “como oro en paño”. Un ganado que, en la actualidad, les está dando muchas satisfacciones por cómo embisten y se comportan en toda la lidia. Su objetivo es llegar a las ciento cincuenta teniendo en cuenta que hay que manejar mucho la consanguinidad ya que, de tener que refrescar con algún semental, tan sólo podrían acudir a la ganadería salmantina de Montalvo que también conserva una pequeña punta de esta procedencia. Dentro de la misma casa ganadera tienen también algo de procedencia Domecq porque “hay que estar al día” y es un tipo de ganado muy demandado aunque, como dijo Gregorio con sinceridad “a mí no me gusta”.

Desde hace poco, tienen ganado de procedencia Santa Coloma ya que, por amistad con Carlos Aragón, le han comprado unas cincuenta vacas de las que están empezando a tentar los primeros productos. D. José Manuel Quintas apuntó algunas anécdotas y corroboró todo lo dicho dando datos y pormenorizando en algún novillo o toro en particular o en algún festejo. Se hizo alusión a los novillos presentados en concurso en Madrid y Colmenar Viejo asegurando que “los picadores salen ya dispuestos a pegarles muy fuerte en el caballo y las cuadrillas a la defensiva y así es muy difícil que las cosas salgan bien”.

Abierto el turno de preguntas, se entabló un diálogo que sirvió para afianzar lo dicho y aclarar alguna duda surgida entre el público. Y como punto final, un refrigerio en la misma sala para que la jornada se cerrase por todo lo alto.

(Fuente: Asociación Taurina Villalbilla Cañi)